Vigo, una ciudad de color

En el marco del paulatino proceso de embellecimiento de la ciudad de Vigo puesto en marcha por el gobierno municipal del PSOE, con Abel Caballero a la cabeza, el Concello de Vigo comenzó a trabajar, en agosto del 2014, en un proyecto de rehabilitación de espacios urbanos que presentó, en un principio, como Programa Municipal de decoración de Medianeras y otros Espacios Públicos. El programa consistía, en este primer planteamiento, en la gestión y financiación de la restauración, por medio de murales, de una serie de medianeras de la ciudad de Vigo que, a petición de las propias comunidades de vecinos, serían decoradas por una serie de artistas viguesas/es, a quienes serían adjudicadas las medianeras presentadas al programa. Se trataba, por tanto, de una convocatoria pública en la que se escogerían un número determinado de comunidades (por tanto, de medianeras) de entre las presentadas. El Concello de Vigo asignaría un espacio a cada artista y correría con los gastos derivados de la intervención. Según este esquema, no habría ningún tipo de contacto entre artistas y comunidades durante la implementación del programa, y las/os artistas serían libres a la hora de escoger los temas, estilos, técnicas, etc. de sus obras. Si bien desde un principio el Concello de Vigo hizo público su interés en que tanto la ciudadanía como los colectivos sociales de Vigo participaran en el proyecto (decisión que celebramos), el papel que estos actores tendrían en el proceso no estaba demasiado definido. Posteriormente, esta participación se materializó en la elección de una persona que representaría a la ciudadanía (asociaciones de vecinos, colectivos sociales) en la comisión encargada del proyecto (formada, además, por miembros de la comunidad artística y del propio Concello de Vigo), y la organización, por parte de estos colectivos, de una serie de actividades complementarias, (street dance, talleres de arte urbano, etc.).

Desde un principio, y por los motivos anteriormente citados, consideramos que un proyecto desarrollado en una ciudad como Vigo, con una importante tradición progresista y reivindicativa, teniendo el arte urbano como eje central, no debería limitarse al embellecimiento de fachadas con obras realizadas ad hoc por las/os artistas seleccionadas/os, aún reconociendo el valor artístico de un proyecto de estas características, y el gran beneficio que esto supondría tanto para la ciudad como para el colectivo de artistas, y el arte urbano en general.

Más allá de la necesidad de este tipo de intervenciones, emprender un proyecto de estas características sin una concepción social y participativa del mismo, capaz de implicar a la ciudadanía y de reivindicar el patrimonio cultural de Vigo por medio de la visibilización de la identidad perdida habría implicado, en nuestra opinión, desaprovechar una oportunidad con un gran potencial. En este sentido, consideramos importante enriquecer la propuesta realizada por el Concello de Vigo poniendo en marcha, previamente, un proyecto de recuperación identitaria y de identificación de motivos, iconos, personalidades e imaginarios sociales, en colaboración con colectivos, vecinas/os y asociaciones en cada una de las zonas a intervenir, y promover la realización de murales participativos en barrios con una gran carga simbólica, con una personalidad única que vale la pena visibilizar. Consideramos, además, la participación ciudadana no debía limitarse a esta primera fase, sino que deberían ser también ellas/os, las/os ciudadanas/os, quienes contribuyeran a dar su visión del espacio intervenido, pincel en mano.

Así, se planteó al Concello de Vigo una propuesta complementaria que contemplaba cuatro fases que, a nuestro entender, contribuirían al enriquecimiento del programa planteado por el Concello: una fase previa a la implementación del programa de decoración de medianeras, una fase simultánea, y dos fases posteriores.

cuadro proyecto

Fase 1: Proyecto de recuperación identitaria.

Esta fase previa de investigación pretende dar respuesta a tres preguntas fundamentales.

preguntas

Para ello, dentro de esta fase se proponían tres etapas, en las que se emplearían, a su vez, distintas metodologías de análisis y recogida de datos:

fases

Los objetivos que se pretendían cumplir con esta primera fase eran los siguientes:

– Identificar y visibilizar aquellas figuras que, según la percepción de la ciudadanía, representan y simbolizan la identidad de las distintas zonas de nuestra ciudad. Se busca, por tanto, abordar este proyecto desde una perspectiva también sociológica.

– Dotar a la propuesta original de un valor añadido, innovador, que lo diferencie de otros proyectos centrados en el arte urbano implementados en distintas ciudades.

Fase 2: Intervención participativa.

De nuevo, esta segunda fase se planteaba desde la búsqueda de respuesta a dos preguntas: cómo involucrar a la ciudadanía en un programa centrado en la modificación del espacio público y cómo hacerlo de forma novedosa. Lo que se propuso, para ello, fue fomentar que las/os artistas compartieran protagonismo con la ciudadanía.

El planteamiento tradicional supone que las/os artistas traducen visualmente su concepción o percepción de la realidad, y que la ciudadanía, como público, es mera espectadora. La/el artista, por tanto, es quien “redescubre” el entorno, y lo muestra a la ciudadanía. Así, el proceso se desarrolla de forma lineal, siendo la/el artista origen y fin del mismo.

lineal

La propuesta complementaria presentada al Concello de Vigo, en cambio, suponía que es la propia comunidad la que construye, o debe construir, su entorno, partiendo de la base de que la acción directa sobre el espacio por parte de la ciudadanía implica un cambio en su propia percepción del espacio. El proceso, por tanto, se desarrolla de forma circular, coincidiendo el fin del mismo con el comienzo de un nuevo ciclo.

circular

Los objetivos que se pretendían cumplir con esta segunda fase eran los siguientes:

– Implicar a la ciudadanía en el proceso de decoración y embellecimiento de sus barrios.

– Generar un contexto de participación y colaboración entre vecinas/os que favoreciera el encuentro y el intercambio.

 

Fase 3: Seguimiento y conclusiones.

Se proponía la puesta en práctica de una serie de metodologías propias del ámbito de la investigación social y la comunicación para comprobar el impacto de esta iniciativa, tanto a pie de calle como en redes sociales y otras plataformas, para verificar el alcance de la misma. La propuesta plateada resultaba también innovadora en esta tercera fase, pues no teníamos constancia de proyectos de investigación en este ámbito que hubieran abarcado la totalidad del proceso.

Los objetivos que se pretendían cumplir con esta tercera fase eran los siguientes:

– Medir el grado de satisfacción de las/os vecinas/os tras la implementación del programa.

– Medir el grado de conocimiento del programa por parte de la ciudadanía.

– Por tanto, valorar si la implementación del programa ha supuesto algún tipo de cambio en la forma en la que la comunidad se relaciona entre ella y con el espacio.

 

  1. Difusión.

La cuarta fase del proyecto se centraba en la utilización de nuevas plataformas digitales de proyección internacional, ya existentes, pero pendientes de lanzamiento, que contribuyeran a la difusión del programa, de las/os artistas y de la propia ciudad de Vigo.

Se trataba, concretamente, de una aplicación para dispositivos móviles concebida como una red social de arte urbano que permite crear una colección colaborativa de piezas, Streetea, y una publicación digital pensada con el objetivo de crear comunidad, la revista Street Art Magazine. Ambas herramientas se encuentra vinculadas a esta tesis y al proyecto motivado por la misma, gracias a la estrecha colaboración mantenida desde el inicio con A2-Laboratorio de Ideas, la agencia de comunicación que está detrás de su desarrollo.

 

PROYECTO

Finalmente, el proyecto, desarrollado bajo el nombre “Vigo, una ciudad de color”, tuvo lugar en el mes de marzo de 2015. Si bien el planteamiento no varió con respecto a la idea original planteada por el Concello de Vigo, finalmente se decidió incluir en la convocatoria un apartado específico para colegios. La posibilidad de gestionar y coordinar la implementación del programa en los centros permitió adaptar tres de las cuatro fases propuestas (proyecto de recuperación identitaria, intervención participativa, seguimiento y conclusiones). En este marco, nuestro interés se centraba en, por un lado, fomentar la respuesta ciudadana en forma de murales (la punta del iceberg en un proceso de fortalecimiento del tejido asociativo), y por otro, analizar la influencia de los mismos y su potencial como generadores de opinión.

El programa “Cómo veo mi barrio”, en el que participaron finalmente cuatro centros educativos de la ciudad de Vigo en la primera edición (CEIP Illas Cíes, CEIP Altamar, CEIP Pintor Laxeiro e IES Beade), y siete centros en la segunda (CEIP Sárdoma-Moledo, CEIP Igrexa-Candeán, CEIP Balaídos, CEIP Emilia Pardo Bazán, IES A Guía, ASPANAEX y APAMP), invitaba al alumnado de estos centros a que realizasen un dibujo individual en el que quedase reflejado cómo ven ellas/os su barrio o centro.

A continuación se presentan los documentos de análisis relativos a las obras realizadas durante el desarrollo del proyecto:

ANÁLISIS EDICIÓN 2015

INFORME APAMP

INFORME ASPANAEX

INFORME CEIP BALAÍDOS

INFORME CEIP EMILIA PARDO BAZÁN

INFORME CEIP IGREXA CANDEÁN

INFORME CEIP SÁRDOMA MOLEDO

INFORME IES A GUÍA